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domingo, 6 de diciembre de 2009

La tradición de San Nicolás

Hoy, 6 de diciembre, varios países de Europa central y del Norte celebran la llegada de San Nicolás. 

En algunas ciudades, San Nicolás desfila por la calle acompañado del “Père Fouettard”, su ayudante, un personaje oscuro, contraparte de Nicolás, que pregunta a los niños cómo se han portado durante el año. Se trata de una tradición muy antigua, que se remonta a la Edad Media(1). Al cabo de los siglos, San Nicolás se transformaría poco a poco en el “Sinterklaas” holandés el “Père Noel” francés, el “Father Christmas” británico de la época victoriana, hasta llegar al Santa Claus estadounidense del siglo XX.
Típicos de este día, son unos muñecos de pan muy sabrosos que se conocen con diferentes nombres según el país. En Suiza se llaman grittibänz. Hoy en la mañana, desayunamos dos grittibänz cada uno; estaban buenísimos. Comiéndome estos hombrecitos de pan, empecé a sentirme llena de anticipación por Navidad, por los reconfortantes días de diciembre en los que haré solo lo que tenga ganas de hacer (sin dejarme contagiar en lo posible por el estrés que también implica esta temporada) y recargaré energías para el nuevo año.




(1) Encyclopaedia Universalis, 2007.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El primer fondue de la temporada

Señal inequívoca de que llegó el frío es que empieza a antojársenos un buen fondue (tendría que decir, una buena fondue, pues en francés esta palabra es femenina). Quien piensa en Suiza, piensa en queso. Así es. Este plato típico de la región montañosa de Gruyères (aunque la región francesa de Saboya también reclama haberlo inventado) se hace con una mezcla de quesos que antiguamente preparaba el quesero y que hoy en día es fácil de encontrar en los supermercados, aunque el mejor siga siendo el que se compra fresco en una quesería “artesanal”. El fondue más popular aquí, llamado moitié-moitié (mitad y mitad) es el que se hace con gruyère y vacherin, que dan al fondue su característica consistencia cremosa. El fondue es una comida completa aquí.; se prepara en un tipo de cazuela de hierro fundido llamada caquelon. En la mesa, para servir, se dispone una gran canasta con el pan cortado en cubos, que cada comensal se sirve en su plato, ensarta en su tenedor y lo sumerge en el caquelon lleno de fondue. En nuestros climas más templados, como el de México, resulta difícil concebir una comida completa a base de queso y pan; sin embargo aquí, pocas cosas hay tan reconfortantes como un fondue después de pasar un rato en el frío exterior. Tradicionalmente el fondue es un plato convival que se toma entre amigos y se acompaña con vino blanco (los hay muy buenos en Suiza, como el chasselas o el fendant) o con té. En casa, durante el invierno, siempre hay un buen pretexto para preparar fondue, y es que a Dom le queda muy bueno. El primer fondue de la temporada se come entre amigos y uno lo espera durante todo el año... el primero de la temporada, que comimos hace unos días, hizo que la espera valiera la pena.






sábado, 21 de noviembre de 2009

Champignons, chanterelles, morilles

chanterelles
Entre las costumbres típicas de esta temporada, algo muy generalizado es preparar platos a base de hongos. En francés, la palabra champignon es genérica para los hongos; sin embargo, dentro de los champignons, existen diversas variedades que se diferencian entre sí por su forma y sabor más o menos pronunciado. Nuestras dos variedades favoritas en casa son las chanterelles, un tipo de seta amarilla en forma de sombrilla, muy carnosa y de sabor delicado (foto superior), con la que se hace un omelette de sueño. Hace unos días, Dom preparó uno con abundantes chanterelles, cebolla y hierbas de olor: cuando llegué a casa y abrí la puerta, de la cocina emanaba un olor maravilloso. Acompañamos el omelette con una copa de vino tinto y una rebanada de pan negro. ¡Suculento! Otro tipo muy popular son las morilles, unos hongos de cabeza alargada y en forma de capuchón (foto inferior) con las que se preparan salsas o sopa y que también pueden agregarse al fondue, el plato suizo más típico. Y, cómo no, cuando comemos hongos no puedo dejar de pensar en las quesadillas de huitlacoche que comíamos en el Desiero de los Leones. Eran una verdadera delicia y solo de recordarlas, se me hace agua la boca… Bon appétit!
morille 1