jueves, 7 de noviembre de 2013

De nuevo el otoño

Ha llegado el otoño. De pronto el aire se hizo más fresco, casi frío, y ya no pudimos salir de casa sin abrigarnos. Desde que vivo en este continente disfruto mucho el cambio en las estaciones, tan marcado, que puntúa el paso del tiempo y nos hace sentirnos parte de su fluir. Cada estación nos hace revivir la estación anterior, nos hace conscientes de que pasó un año más.

Llegan con esta temporada los puestitos de castañas asadas en las calles, señal de que los meses que vienen serán fríos y necesitaremos un tentempié caliente mientras esperamos el tranvía al final de la jornada. 
 
PicsArt_1382311023830El otoño es mi estación preferida. Disfruto mucho aquellos días en que hay sol y cielo azul pero hace frío. Me vigorizan los paseos por el parque o a la orilla del río, soy feliz al ver los follajes de los árboles que van volviéndose anaranjados y rojos antes de quedarse desnudos. Me gustan los pequeños placeres de esta temporada, como preparar un omelette de chanterelles o sopa de calabaza con nuez moscada. También me gusta  que las novedades literarias  empiezan a llenar las librerías, como invitándonos a hacer acopio de lectura para los meses invernales. Lo que más me gusta  del otoño es la luz, que a cierta hora de la tarde cae oblicua y ámbar, como miel que bañara todo: las calles, los parques y los rostros. Luz vibrante y colores encendidos que poco a poco irán perdiendo intensidad y se apagarán cuando llegue el invierno.

domingo, 25 de agosto de 2013

De regreso

Sin notarlo, los días y las semanas en  que no he publicado entradas nuevas se convirtieron en meses. De algún modo –me digo para consolarme-, eso quiere decir que la vida me mantiene activa y ocupada. Sin embargo, muchas de las experiencias, lugares y descubrimientos que me van enriqueciendo cada día y sobre los que quisiera escribir nunca llegan al teclado. La lección que aprendo es que no hay pretexto para dejar de hacer las cosas que más disfrutamos. Va una disculpa por esta larga ausencia y me propongo retomar la escritura y publicar posts con más regularidad.
En todas estas semanas y meses, hicimos algunos viajes (a Estocolmo en primavera y en junio me escapé yo sola a la feria del libro de Madrid, un viejo sueño que por fin pude realizar). Seguí con las clases y las traducciones, sintiéndome muy afortunada de disfrutar tanto mi trabajo. 
Después de una larga primavera lluviosa y fría, llegó por fin un espléndido verano que nos hizo recuperar el buen humor y nos aligeró el ánimo: volvieron los picnics en el parque, las parrilladas entre amigos,  las  caminatas en la naturaleza, los largos días en que el sol se pone muy tarde… y ¡las vacaciones!

Tuve un reencuentro muy emotivo con amigas entrañables de infancia y adolescencia con quienes volví a vivir momentos maravillosos. Estuvimos en los Países Bajos (la región de Róterdam, La Haya, Delft, Ámsterdam). Tenía muchos años sin ir y volvió a gustarme mucho el ambiente relajado que se respira y el arte callejero que se ve por todas partes. 
En Ámsterdam, Dom y yo descubrimos infinidad de cafés muy  agradables y la tienda de música Concerto Koffie, una verdadera caverna de Alí Babá para todo melómano: CD nuevos y usados de rock, jazz, world  music, clásica, funk, y un largo etcétéra. 

Concerto (café y música), Ámsterdam
Siguió Bruselas, cuyos “highlights” fueron la visita del Museo de la Bande dessinée (género muy popular en el mundo de habla francesa. Traducirlo como "cómic" resultaría inexacto. Escribiré sobre este museo en una futura entrega), así como el Museo Magritte y del Museo de Bellas Artes, en donde nos dimos un festín con los cuadros de Brueghel y El Bosco. 
Finalmente, París, con entrañables amigas también.
¡Ah, París! 
París nos sorprende siempre con algo nuevo. Esa vez, con la magnífica retrospectiva de Roy Litchenstein en el Centro Pompidou. Pienso que una buena exposición no solo debe mostrar las obras de un artista, sino hacernos entrar en su universo, enseñarnos a apreciar su obra. Esta retrospectiva en el Pompidou es muy didáctica y logra su cometido: uno sale de ella con una comprensión nueva y muy completa de la obra de Litchtenstein. 
 Por lo que que este verano estuvo lleno de arte.

De regreso a casa, con las pilas recargadas y el ánimo renovado, nos preparamos para  la “rentrée”, como llamamos en francés al regreso a las actividades después del verano (no solo los alumnos y maestros hacen una pausa: toda la sociedad disminuye  el ritmo y se trabaja menos).
Bueno, pues sigo aquí. Este espacio sigue estando lleno de lo que me interesa y quisiera compartir. Últimamente me ha conmovido recibir varias cartas de lectores que me preguntaban si había dejado de publicar en el blog. "Desde Ginebra" sigue vigente y haré lo posible por no dejar pasar tanto tiempo sin publicar algo. Gracias por leerme y por hacerme sentir que estos textos, lanzados como mensajes al ciberocéano, llegan a interesar, incluso a inspirar a algunos de ustedes. No hay mejor recompensa que la de saber que tus palabras resuenan en alguien más.
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Concerto- Ámsterdam     
Utrechtsestraat 60, Ámsetrdam, Países Bajos.