domingo, 12 de enero de 2014

Fin y comienzo de año

new yearCon mi cumpleaños y un par de días después, con el día de Reyes, termina para Dom y para mí la temporada de Navidad. Los primeros días de enero me traen los últimos regalos y las últimas comidas festivas. Este fin de semana tranquilo de enero nos dimos a la tarea de quitar− no sin pesar− el arbolito y las decoraciones de casa. ¡Ah! Siempre me parece que la temporada navideña termina demasiado pronto. 

Todos estos objetos queridos (algunos de los cuales datan de mi infancia) esperarán durante un largo año el momento de volver a brillar. ¿En qué etapa estaremos la próxima vez que abramos la caja de los adornos? ¿Qué sueños habremos realizado? ¿Cuáles habrán cambiado? ¿Cómo habremos cambiado nosotros?


Que este año esté lleno de aventuras, descubrimientos y de la casi evidente pero aun así arrebatadora sensación de que la vida está llena de posibilidades.

 
Regalos que recibí este año

lunes, 6 de enero de 2014

El regalo de una mañana

Cuánta felicidad me embarga cuando despierto y encuentro junto a mí el regalo de una mañana.            –Abbie Graham
 xmas bells
Despierto esta mañana de Epifanía con el ánimo que no sentí el 31 de diciembre (estaba en cama con un fuerte resfriado): la sensación de que este año está lleno de posibilidades y sueños renovados, que se despliega como una página nueva que espera ser escrita; de que estos doce meses, colmados de cosas que nunca han sido −como leemos en ese poema de Rilke que tanto me gusta−, nos ofrecen cientos de oportunidades de buscar lo que nos hace sentir plenos y en consonancia con nosotros mismos. 
 
Me parece esencial saber qué es lo que nos hace bien. En mi caso, para sentirme en equilibrio, me es indispensable dedicar suficiente espacio de mi vida a la creatividad. A veces unos cuantos minutos al día son suficientes para dibujar o escribir. También dar un paseo diario e ir a pie casi a todas partes me hace sentir vital y llena de energía, y aunque en invierno sea tentador quedarme en la comodidad y el calor de casa, me motivo para salir al día frío vigorizador. Leer, por supuesto. La pila de libros por leer aumentó en Navidad y en mi cumpleaños y están también las novelas y ensayos que no ocupan espacio en la estantería, pero que esperan silenciosos su turno en el Kindle. 
 
Este año, me digo también que sería maravilloso aprender a cocinar y retomar el alemán, que dejé olvidado hace tanto tiempo. Sería maravilloso que Dom y yo pudiéramos seguir descubriendo juntos el mundo e integrando experiencias enriquecedoras a nuestra vida. 
 
Sueños renovados para un año del que hemos escrito apenas unos cuantos renglones.

jueves, 7 de noviembre de 2013

De nuevo el otoño

Ha llegado el otoño. De pronto el aire se hizo más fresco, casi frío, y ya no pudimos salir de casa sin abrigarnos. Desde que vivo en este continente disfruto mucho el cambio en las estaciones, tan marcado, que puntúa el paso del tiempo y nos hace sentirnos parte de su fluir. Cada estación nos hace revivir la estación anterior, nos hace conscientes de que pasó un año más.

Llegan con esta temporada los puestitos de castañas asadas en las calles, señal de que los meses que vienen serán fríos y necesitaremos un tentempié caliente mientras esperamos el tranvía al final de la jornada. 
 
PicsArt_1382311023830El otoño es mi estación preferida. Disfruto mucho aquellos días en que hay sol y cielo azul pero hace frío. Me vigorizan los paseos por el parque o a la orilla del río, soy feliz al ver los follajes de los árboles que van volviéndose anaranjados y rojos antes de quedarse desnudos. Me gustan los pequeños placeres de esta temporada, como preparar un omelette de chanterelles o sopa de calabaza con nuez moscada. También me gusta  que las novedades literarias  empiezan a llenar las librerías, como invitándonos a hacer acopio de lectura para los meses invernales. Lo que más me gusta  del otoño es la luz, que a cierta hora de la tarde cae oblicua y ámbar, como miel que bañara todo: las calles, los parques y los rostros. Luz vibrante y colores encendidos que poco a poco irán perdiendo intensidad y se apagarán cuando llegue el invierno.

domingo, 25 de agosto de 2013

De regreso

Sin notarlo, los días y las semanas en  que no he publicado entradas nuevas se convirtieron en meses. De algún modo –me digo para consolarme-, eso quiere decir que la vida me mantiene activa y ocupada. Sin embargo, muchas de las experiencias, lugares y descubrimientos que me van enriqueciendo cada día y sobre los que quisiera escribir nunca llegan al teclado. La lección que aprendo es que no hay pretexto para dejar de hacer las cosas que más disfrutamos. Va una disculpa por esta larga ausencia y me propongo retomar la escritura y publicar posts con más regularidad.
En todas estas semanas y meses, hicimos algunos viajes (a Estocolmo en primavera y en junio me escapé yo sola a la feria del libro de Madrid, un viejo sueño que por fin pude realizar). Seguí con las clases y las traducciones, sintiéndome muy afortunada de disfrutar tanto mi trabajo. 
Después de una larga primavera lluviosa y fría, llegó por fin un espléndido verano que nos hizo recuperar el buen humor y nos aligeró el ánimo: volvieron los picnics en el parque, las parrilladas entre amigos,  las  caminatas en la naturaleza, los largos días en que el sol se pone muy tarde… y ¡las vacaciones!

Tuve un reencuentro muy emotivo con amigas entrañables de infancia y adolescencia con quienes volví a vivir momentos maravillosos. Estuvimos en los Países Bajos (la región de Róterdam, La Haya, Delft, Ámsterdam). Tenía muchos años sin ir y volvió a gustarme mucho el ambiente relajado que se respira y el arte callejero que se ve por todas partes. 
En Ámsterdam, Dom y yo descubrimos infinidad de cafés muy  agradables y la tienda de música Concerto Koffie, una verdadera caverna de Alí Babá para todo melómano: CD nuevos y usados de rock, jazz, world  music, clásica, funk, y un largo etcétéra. 

Concerto (café y música), Ámsterdam
Siguió Bruselas, cuyos “highlights” fueron la visita del Museo de la Bande dessinée (género muy popular en el mundo de habla francesa. Traducirlo como "cómic" resultaría inexacto. Escribiré sobre este museo en una futura entrega), así como el Museo Magritte y del Museo de Bellas Artes, en donde nos dimos un festín con los cuadros de Brueghel y El Bosco. 
Finalmente, París, con entrañables amigas también.
¡Ah, París! 
París nos sorprende siempre con algo nuevo. Esa vez, con la magnífica retrospectiva de Roy Litchenstein en el Centro Pompidou. Pienso que una buena exposición no solo debe mostrar las obras de un artista, sino hacernos entrar en su universo, enseñarnos a apreciar su obra. Esta retrospectiva en el Pompidou es muy didáctica y logra su cometido: uno sale de ella con una comprensión nueva y muy completa de la obra de Litchtenstein. 
 Por lo que que este verano estuvo lleno de arte.

De regreso a casa, con las pilas recargadas y el ánimo renovado, nos preparamos para  la “rentrée”, como llamamos en francés al regreso a las actividades después del verano (no solo los alumnos y maestros hacen una pausa: toda la sociedad disminuye  el ritmo y se trabaja menos).
Bueno, pues sigo aquí. Este espacio sigue estando lleno de lo que me interesa y quisiera compartir. Últimamente me ha conmovido recibir varias cartas de lectores que me preguntaban si había dejado de publicar en el blog. "Desde Ginebra" sigue vigente y haré lo posible por no dejar pasar tanto tiempo sin publicar algo. Gracias por leerme y por hacerme sentir que estos textos, lanzados como mensajes al ciberocéano, llegan a interesar, incluso a inspirar a algunos de ustedes. No hay mejor recompensa que la de saber que tus palabras resuenan en alguien más.
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Concerto- Ámsterdam     
Utrechtsestraat 60, Ámsetrdam, Países Bajos.
 

 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Memento


Dia de muertos
Día de todas las almas
¿A dónde fue la tuya? 

Tarde lluviosa y fría de noviembre. Hoy todo el día he pensado en personas queridas que he perdido a lo largo de mi vida: mamá, que se fue tan pronto; mis tres tías, a las que quise como a segundas madres y  que me quisieron como a una hija. Pienso también en Huguette y en Sabine, dos amigas entrañables que no volveré a ver. 
Todas ellas moldearon mi vida de varias maneras
 A veces me parece insoportable la idea de que con cada día que pasa estoy más lejos de la última vez que estuvimos juntas. Sin embargo, me digo que el tiempo deja de tener significado cuando muere alguien que queremos. Me viene a la mente un gesto de cada una, pienso en lo que me dieron, en lo que me enseñaron y siento una gratitud inmensa de haberlas tenido en mi vida.

Abro la libreta de viajes de mamá, cuyas páginas al cabo de los años se han vuelto amarillentas, pero que me hace sentir bien de manera instantánea, me reconfortan porque son una prueba tangible de quién fue, de lo que la apasionaba -los viajes, los idiomas, los encuentros-. Me conmuevo leyendo sus impresiones sobre las ciudades extranjeras que tanto la atraían; veo su escritura manuscrita, las correcciones en las páginas. Es algo tan íntimo leer sus reflexiones y entrar en su mundo gracias a los escritos que dejó. 

Cómo me habría gustado que hubieras conocido mi vida y la persona que soy ahora, tan parecida a ti -me gustaría poder decirle- que volviéramos juntas, como en otra época, a tu "querida Europa", que me siguieras enseñando muchas cosas y compartiendo conmigo tus entusiasmos. 

"De nuevo cruzo el mar infinito de la ausencia en una nave de Iberia, atravesando el Atlántico rumbo a  Europa, mi querida y soñada Europa; y esta vez, comparto esta maravillosa sensación con mi hija amada, a quien observo constantemente para descubrir en ella las impresiones que cada instante del tiempo de vuelo se reflejan en su rostro, descubro alegría, ansiedad y los mismos sentimientos indefinibles que nos hacen estar unidas para siempre en espíritu y en pensamiento".
                                                                            
Sí; adorada Titi. La muerte fusiona las almas en una sola. Las nuestras, la tuya y la mía, seguirán unidas por siempre en el espacio y en el tiempo
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viernes, 26 de octubre de 2012

Viernes

Después de una semana de mucho trabajo, cómo disfruto pasar la tarde de viernes en casa, al abrigo del frío que ya está haciendo, con mis revistas favoritas: Philosophie, Books Magazine, Magazine Littéraire y The Times Literary Supplement. 



lunes, 17 de septiembre de 2012

Nuevos comienzos

Hoy empieza un nuevo año académico en el que por primera vez después de largo tiempo estaré del otro lado en el salón de clase; no como estudiante, sino como docente, como lo fui alguna vez. Es un nuevo reto que además de entusiasmarme, me hace revivir mi antigua vida, aquella anterior a mi vida en Suiza.

El mundo ha cambiado desde la última vez que estuve frente a un grupo de estudiantes; yo misma he cambiado. El contexto y las personas son distintos. Hasta hace muy poco resultaba inimaginable que un traductor tuviera acceso instantáneo a glosarios, bancos terminológicos de instituciones de todo el planeta, o que, en clase, los estudiantes, pudiesen buscar y verificar lo que acababa de decir el profesor mediante una tableta conectada a internet. En nuestra época hiperinformatizada en la que la información se encuentra a un clic de distancia, me parece que la labor del docente será quizá menos la de impartir conocimientos que ayudar al alumno a estructurar y a jerarquizar estos; enseñarlo a contextualizar ese cúmulo de información.
Mis alumnos serán nativos digitales. Yo, inmigrante digital. Interesante cambio de perspectiva que en unos días tendré oportunidad de descubrir.

martes, 12 de junio de 2012

Los días más largos del año


Estos días de junio, en que anochece después de las diez, todo se vuelve más ligero y lleno de encanto estival, gracias a los días de sol, al aire fresco y al buen humor ambiente, que nos contagia. Las letras de esa vieja canción de jazz “Summertime and the living is easy” cobran completo sentido. Nada resulta tan reconfortante estos días como un día de campo en el parque, frente al lago, o una caminata a la orilla del río. Estos días me siento afortunada de estar aquí, de compartir el diario viaje con Dom -mi alma gemela-, de poder apreciar plenamente cada momento, y de que, después de tantos años de esfuerzos, empecemos por fin a sentirnos en equilibrio y en casa. 

sábado, 25 de febrero de 2012

Ésta es Ginebra



Lista no exhaustiva de lo que significa vivir en Ginebra:

Vivir en una ciudad multicultural en donde el 40% de los habitantes son extranjeros. 

  • Subirse al tranvía y oír conversaciones en: francés, italiano, alemán, español, inglés, turco, ruso, árabe, portugués, entre muchos otros, como si fuera lo más normal del mundo.
  • Como corolario de lo anterior, tener la suerte de conocer personas de orígenes muy diversos. Además de suizos, tenemos amigos latinoamoericanos, españoles, kurdos, argelinos, chinos, italianos, indios, búlgaros, estadounidenses, británicos, etc.
  • En Ginebra hay restaurantes afganos, peruanos, mexicanos, argentinos, eritrianos (debo confesar que nunca oí hablar de esta nacionalidad hasta que vine a vivir aquí), turcos, tailandeses, vietnamitas, marroquíes, australianos y un largo etcétera.
  • Aprender a desarrollar sensibilidad intercultural y mostrarse abierto para poder interactuar con gente de cultura a veces radicalmente diferente a la de uno.
  • Que los domingos las tiendas estén cerradas, pues cada vez se ha sometido la cuestión a votación por referéndum, el pueblo siempre se ha querido que el domingo sea un día para descasar tanto del trabajo como del consumo.
  • Mostrar consideración hacia los demás y no hacer ruido antes de las 8 de la mañana ni después de las 10 de la noche.
  • Vivir rodeada de agua: un lago y dos ríos.
  • Pagar el alquiler más caro del mundo (creo que sólo superado por Tokio).
  • Poder llevarse a casa –alquilado- un piano o el cuadro del que nos enamoramos en una galeria.
  • Desayunar temprano, comer entre las 12 y las 2 de la tarde y cenar entre las 7 y las 8 de la noche.
  • Comprar libros de segunda mano por poquísimo dinero, actuales y en muy buen estado gracias a Caritas y a Emmaus, asociaciones caritativas sumamente activas en toda Suiza.
  • Esperar la primavera y los primeros rayos de sol con impaciencia, tras los largos inviernos (sobre todo el de este año, tardío, pero gélido).
  • Saber que coexisten una población arraigada en la ciudad y una población flotante, de paso, funcionarios de alguna de las muchas organizaciones internacionales que tienen sede aquí. Ambas poblaciones llevan existencias paralelas, sin conocerse. 
  • Vivir en una ciudad en donde las mascotas (perros y gatos) son consideradas ciudadanos de primera clase que entran con su dueño a tiendas y restaurantes y que pagan medio boleto en el tren y en los transportes públicos.
  • Acostumbrarse al hecho de que la carne de caballo se considere de lo más normal y haya carnicerías especiales llamadas “Chevaline” (cheval, en francés, significa caballo). Nunca he podido comer esta carne por razones éticas (y culturales: en México no comemos caballo, pero sí res, pollo, cerdo); lo que me parece raro es que los suizos consideran escandaloso que los chinos coman perro. 
  • Que en los supermercados no existan los tamaños "familiares" de productos, sino que, por el contrario, que muchos artículos estén concebidos para una sola persona.
Vista de la ciudad y del Lago Leman.

martes, 31 de enero de 2012

Un día de nieve

Se va enero. Llega la nieve. Esta mañana, al despertar y asomarnos por la ventana vimos que había nevado durante la noche y todo se había vuelto blanco. Lo sabíamos incluso sin habernos levantado aún, pues con la nieve todo se vuelve silencioso, los rumores de la calle llegan amortiguados y la ciudad está más callada que nunca.
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Aunque me gusta la nieve, no dejo de sentir cierta inquietud cuando llega. Seguramente porque el invierno no forma parte de mi cultura y siempre –aunque lo disfrute tanto- me será ajeno. Aunque estéticamente la nieve es muy atractiva, en la vida cotidiana representa un inconveniente; para salir a la calle hay que ponerse botas especiales, además de vestirse con varias capas de ropa (el secreto para guardar el calor del cuerpo y no pasar frío). Todo se vuelve más lento. Una se pregunta si seguirá nevando todo el día o toda la semana. Habrá que tomar en cuenta el factor nieve para todas las actividades fuera.
Un día de nieve nos da una buena razón para quedarnos en casa, al abrigo y para cocinar algo reconfortante que nos haga sentir bien; "comfort food", como dicen en inglés. Esta mañana, avena caliente con una pizca de canela. Después, una tetera de mi té favorito, y pasaré la mañana leyendo en mi silllón.
En días de invierno como éste, en que del cielo cargado de nieve no dejan de caer copos y que con la temperatura exterior no apetece salir, qué placer quedarse en casa, con una tetera de té calientito, un buen libro, y los pies enfundados en calcetines gruesos.
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viernes, 30 de diciembre de 2011

Una grata sorpresa de fin de año

Qué emoción, esta mañana, cuando Dom bajó a recoger el correo de nuestro buzón, encontrar un paquete para mí proveniente de Lisboa. Se trata del libro Urban Sketchers em Lisboa desenhando a cidade, un libro testimonio del II Simposium Internacional de Urban Sketchers que se realizó en julio de este año y que constituyó para mí una de las experiencias más enriquecedoras de 2011.
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IMG_0658El libro pressenta un resumen de las conferencias y los talleres del simposium y muestra la obra de los casi doscientos sketchers que participamos en esa experiencia única. Qué grata sorpresa ver publicado uno de mis dibujos entre los de tantos artistas que admiro, con los que tuve oportunidad de dibujar. ¡Muchas gracias a Eduardo Salavista, Gabi Campanario y a todos los miembros de USK por tan magnífico regalo! ¡Feliz año nuevo!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Una vez al año

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Una vez al año, cuando llega diciembre y sacamos la caja que contiene los objetos navideños, me parece que, junto con estos objetos queridos, surge también mi infancia. Las decoraciones que ponemos en casa forman parte de nuestra historia, la de Dom y la mía , aquí (los viajes anuales a Estrasburgo y las visitas a los mercados de Navidad en Suiza).
Pero no todo es reciente; aún guardo algunos objetos queridos de Navidades de otro tiempo, que me recuerdan a mamá y a mis tres tías –que fueron como segundas mamás para mí-. Su recuerdo va ligado al de aquellas Navidades tan felices en que aguardaba medianoche para que aparecieran los regalos. Mamá esperaba hasta el 25 en la mañana para abrir los suyos, como se acostumbra en Inglaterra -me enteré años después, viviendo en esta parte del mundo-, no sé de dónde le venía esta costumbre, quizá de sus amigos extranjeros. Nos recuerdo a las dos abriendo los paquetes, la veo aún aspirando la esencia de su perfume preferido, que una de mis tías le regalaba cada año y que se me quedó grabado para siempre en la memoria. Ahora, cuando entro a una tienda y siento flotar en el aire las notas de jasmín y rosas de su perfume, cierro los ojos y, por un momento, la siento conmigo.
Mamá adoraba Navidad y me transmitió su entusiasmo. Ahora, en cuanto llega diciembre, y Dom y yo cumplimos nuestro propio ritual de ir por el árbol el primer fin de semana de diciembre y adornarlo el día 6 (el día de san Nicolás, que los niños en Europa esperan impacientes) escuchando música de Haendel o antiguos cánticos de Noel, vuelvo a ser aquella niña para la que el mes de diciembre, con sus luces, sus paquetes rojos y dorados, sus lecturas navideñas, y sobre todo, la presencia de mamá y de nuestra pequeña familia era LA felicidad.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Joan Baez, de nuevo


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Hay personas que admiramos, que nunca nos cansaríamos de escuchar, sobre las que nunca nos cansaríamos de escribir. Para mí, Joan Baez constituye un ejemplo de ser humano admirable –no simplemente de artista- por haber puesto su voz y su persona al servicio de aquellos sin voz, del activismo y de la no violencia.
En 2008, la primera vez que la ví en escena, en el festival de Montreux me había conmovido su voz, su presencia, y el hecho de haber realizado uno de mis sueños de toda la vida. Añoche, tres años después, asistimos por segunda vez concierto de Joan, esta vez la cita fue en Annecy, Francia, a unos 30 km de Ginebra. El concierto, parte de su gira por Francia, que culminará en París el proximo 12 de octubre, fue mejor en muchos aspectos que el de Montreux.
A sus 70, ¡sí, 70! años (que cumplió en enero de este año), Joan Baez sigue llena de energía vital, y de mensajes importantes que comunicar. Su voz ha adquirido nuevos matices, y si bien ha dejado de tener la pureza cristalina y la poderosa amplitud que tuvo hasta hace unos diez años –como escribí a propósito del concierto en Montreux-, su textura ha cambiado y su es ahora más profunda y, de algún modo, más entrañable.

        Joan estuvo en Washington el 28 de agosto de 1963, cuando Martin Luther King pronunció su "I have a dream ...", bajo las bombas de los estadounidenses B-52 en Hanoi, en 1972, en la televisión bajo la dictadura franquista español para interpretar "No Pasarán", en Gdansk Solidaridad en 1980, junto con Vaclav Havel en Bratislava, en 1989, o cantando "Amazing Grace" bajo el fuego en Sarajevo.
Pero no, a pesar de haber formado parte de la historia del siglo XX, Joan Baez no es de ningún modo una leyenda del pasado. Pertenece al presente. A través de los años ha seguido apoyando nuevas causas e incorporando nuevo material de jóvenes compositores “que hablan de la época en que vivimos”, dice Joan. Aunque el activismo político de sus juventud ha dejado de ser radical, Joan sigue fiel a causas como la no violencia y sigue mostrando su oposición a la pena de muerte.
              Con su guitarra al hombro y acompañada por Dirk Powell en el violín, la mandolina y, en un par de canciones, en el piano, deleitó a un público entusiasta y demostrativo, en su mayoría de cincuenta y tantos o sesenta y tantos años; baby-boomers, compañeros de generación de esta neoyorkina que desde muy joven, no ha dejado de cantar, de escribir y de estar en donde se ha cometido alguna injusticia, promoviendo el cambio.
En este concierto, Joan visitó sobre todo su repertorio folk de los 60 y 70, como las clásicas “Lily of the West”, “Don’t think twice, it’s alright” ,“Joe Hill” o “Suzanne”, algunas de las más recientes, como “I love you the way you are” o “Jerusalem”, además de un par de canciones en francés, como "Le partisan" y "Parachutiste". Canciones interpretadas con entrega y modestia que tocaron algo profundo en los que escuchábamos. La calidez de su canto es reconfortante; es como un abrazo que infunde esperanza.

        Dedicó sus últimas dos canciones a Troy Davis, recientemente ejecutado en Georgia (Estados Unidos), en cuya memoria ínterpretó “Imagine”, y “Here’s to you". Ambas canciones, -una de utopía, otra de desazón- nos arrancaron alguna lágrima a los 3000 seres humanos que estuvimos anoche en esa sala de conciertos con Joan Baez, ícono de una, de muchas generaciones.
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En este video pueden ver a Joan como la escuchamos en Annecy.