martes, 26 de julio de 2011

2do Simposio de Urban Sketchers en Lisboa: arte, creatividad y camaradería

Acabo de vivir una de las experiencias más enriquecedoras e interesantes de toda mi vida: participé en el el 2do simposio de Urban Sketchers, en Lisboa. Desde hace casi un año, soy miembro de este colectivo de artistas de todas nacionalidades y niveles, apasionados por dibujar directamente lo que vemos, narrar los lugares en que vivimos y a donde viajamos. El congreso duró tres días, que me parecieron semanas por lo intenso que fue, por las muchas actividades y “workshops” , por los artistas tan talentosos que conocí, entre los profesores y los participantes, todos con diferentes estilos y perspectivas. Durante tres días, los urban sketchers invadimos las calles de Lisboa; estuvimos en las noticias y en boca de todos. La gente venía a vernos, nos hacían preguntas, se detenían a vernos dibujar.

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En la mañana, los 150 participantes y los veintitantos profesores, procedentes de los cinco continentes, nos dábamos cita en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad para intercambiar impresiones y dividirnos luego en pequeños grupos de trabajo (workshops) para salir a dibujar la ciudad. Cabe decir que la organización y la logística fueron excelentes.

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Además del ambiente tan estimulante, la ciudad misma favorecía la creatividad; las calles adoquinadas, las plazas, las fachadas de azulejos, las vistas espectaculares del Tajo, los tranvías, los colores y olores. Desde el principio, quedé impresionada por la calidad de los artistas participantes, a quienes yo llamaría las “grandes ligas” del mundo del sketch, y hasta me sentí algo tímida de participar, yo, simple amateur. Sin embargo, desde un principio se creó una atmósfera de camaradería entre todos, así como muchas ganas de compartir y de aprender unos de otros, por lo que mis temores se disiparon enseguida. Disfruté mucho la sensación de familiaridad y de pertenencia que había entre nosotros al compartir una mañana o una tarde dibujando juntos, intercambiando técnicas, consejos, puntos de vista. En las tardes, después de la comida, teníamos conferencias antes de los talleres de la tarde.

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La conferencia de Matthew Bhrem, “ Sketching on Location: Teaching and Learning" resonó en mí profundamente, pues confirmó algo que siempre había intuido: el dibujo es una habilidad que puede aprenderse, como aprendemos a escribir, y que está al alcance de todos. Según Bhrem, para iniciarse en el dibujo, habría que abandonar la noción de talento, pues es perjudicial e inhibe a quien se acerca al dibujo por primera vez. Lo más importante no es el resultado final, sino el proceso, la observación, lo que cada quien capta y lo que a cada quien le parece interesante de un lugar determinado. Cada quién tiene una forma personal de capturar su entorno y de expresarse a través del dibujo. Observar a otros dibujar es también una manera enriquecedora de aprender y mejorar el propio estilo.

Los talleres que tomé: “Explorando Chiado” (Barrio muy céntrico de Lisboa), “Cityscapes” (Paisajes Urbanos), “Unfinished Business” (Asuntos inacabados), “Environments” y “Lining over Color” me permitieron alejarme de mi “zona de confort” y de mis hábitos, para abrirme a métodos y técnicas nuevas.

El último día, después del taller de la mañana y de las conferencias de la tarde, nos dimos cita en la Praça do Comercio, enorme plaza en el extremo sur de Lisboa, frente al mar, para dibujar todos juntos en el sketch crawl (maratón de dibujo), evento en el que no solo participamos los urban sketchers, sino la gente de Lisboa; niños y adultos, locales y turistas. Fue increíble. Una tarde verdaderamente inolvidable.

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Maratón de dibujo en la Praça do Comercio

Mis recuerdos del simposio:

  • El primer día, en el lobby del hotel vi a tres personas con mochilas y pensé que eran participantes del simposio; me acerqué y les pregunté: ¿son sketchers? Y para mi sorpresa, una de ellas era ¡Gabi Campanario! (el fundador de USK).
  • Lo fantástico que fue encontrarme personalmente con gente que conocía por internet y de cuyos dibujos soy admiradora, y observarlos dibujar “en directo”.
  • Convivir con tantos artistas talentosos y creativos y sentirme contagiada de creatividad.
  • Aprender mirando dibujar a los demás participantes, cada uno con un estilo y una técnica diferente Al final de cada sesión, era sorprendente ver la interpretación de cada de un mismo lugar.
  • Hacer nuevos amigos con los que comparto un mismo interés.
  • Descubrir nuevos materiales, como los pinceles de agua y las acuarelas Ecoline.
  • Descubrir Lisboa libreta en mano, sobre todo el barrio de Chiado.
  • Sentir que el dibujo -hasta hace poco una afición- gracias a estos días y a lo mucho que me inspiró todo lo que vi y viví en el simposio, se va convirtiendo en una pasión a la que quiero dedicar más espacio en mi vida.

¡Han pasado ya tres días, y mi cabeza sigue llena de imágenes: veo colores, gente, las calles de Lisboa y nos veo a nosotros, sketchers, dibujando, dibujando, dibujando!


viernes, 17 de junio de 2011

II Sketching Symposium, Lisboa, 07.2011

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Hace varios meses escribí un post sobre Urban Sketchers, una comunidad que reúne a dibujantes de sketches (bocetos) tanto profesionales como aficionados de todo el mundo, de la que soy miembro. Por segundo año, en el mes de julio se organizará un simposio el que se darán cita muchos de los miembros de esta comunidad para dibujar, intercambiar técnicas y experiencias y aprender en tallleres y curos impartidos por los miembros profesionales. La ciudad anfitriona este año es Lisboa, Portugal, ciudad que ahnelo conocer desde hace años. Ya es oficial: estoy inscrita al simposio y a los talleres. Nunca soñé con participar en un evento así; con conocer a apasionados del dibujo de diferentes partes del mundo, casi no me lo creo. Los talleres se llevarán a cabo al aire libre, en los distintos barrios de Lisboa. Todos iremos armados con libreta, lápices, rotuladores, acuarelas, lápices de colores, carboncillo, o el material preferido de cada quien, para dibujar las calles y los habitantes de la capital portuguesa. ¡Ya siento gran curiosidad y expectación por los lugares, por la gente y por el ambiente que debe existir en una reunión de personas tan disímiles y tan parecidas a la vez!


http://symposium.urbansketchers.org/

jueves, 21 de abril de 2011

To kindle or not to kindle

IMG_5090Hace unas semanas sucumbí por fin al lector electrónico, un Kindle de Amazon. Había estado dudando si interesarme o no por este nuevo modo de lectura, cuando la ocasión se presentó: una pareja de amigos lo adquirieron recientemente y nos lo mostraron entusiastas. Luego, gracias a ellos conseguí el mío. Me sorprendió su ligereza y su facilidad de utilización, así como lo transportable que resulta (tiene el tamaño de media hoja tamaño carta), ideal para viajar con una buena provisión de libros y ya no tener que elegir 2 o 3 para llevarse de vacaciones, sino llevarse 10, 50 o los que se quiera. El aparato, además de compacto y liviano, se manipula muy fácilmente. Leer en él resulta muy cómodo para la vista, pues la pantalla es opaca y no emite luz, contrariamente a la de una computadora o una tableta, llenas de enlaces y de imágenes o que distraen la atención del texto. El Kindle es un soporte para leer textos y escuchar audiolibros. Para quienes les gusta leer escuchando música, el aparato permite agregar archivos mp3; yo prefiero leer en silencio. 

He estado experimentando con las diferentes funciones, todas muy sencillas. El Kindle fue creado para leer textos, no para reproducir imágenes a color ni videos ni navegar por la red. Está diseñado para un lector cuyo sueño es poder llevar consigo su biblioteca a donde quiera. Desde la página de Amazon.com es posible descargar extractos gratis de los libros que a uno le apetece leer, y decidir más tarde comprarlos o no. 

Se accede a la tienda Amazon directamente desde el aparato, que cuenta con una conexión internet inalámbrica. Lo que me ha asombrado mucho es la instantaneidad de la cosa: basta pulsar unos cuantos botones para elegir el libro entre los cientos de miles que se encuentran disponibles (por ahora, el 99% en inglés, aunque empiezan a surgir opciones de librerías virtuales en otros idiomas), descargarlo, esperar unos segundos para empezar a leer. No todo es agradable en el Kindle; también me llena un terrible sentimiento de culpa cuando pienso que al utilizarlo fomento la desaparición de mis lugares preferidos: las librerías. Cuestión compleja y ética ésta. Un verdadero dilema ante la inminencia de este nuevo modo de leer libros. Para mí, el libro –el real- no está obsoleto ni lo estará aún durante mucho tiempo. Ni siquiera estoy de acuerdo con llamar “libro electrónico” a un lector electrónico. Eso sí, el atractivo principal del Kindle es que nos ha puesto la borgiana biblioteca de Babel a unos clics de distancia.

lunes, 11 de abril de 2011

Cambiar lo cotidiano

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Me basta con introducir un pequeño cambio en mi rutina diaria, como pasar por otra calle en vez de la que tomo siempre, participar en un café filosófico un martes en la noche, visitar una galería de arte, probar una nueva receta de cocina, sentarme unos minutos en una banca del parque y observar los árboles, para que todo me parezca nuevo. La sensación de posibilidad no es permanente; se desvanece, pero vuelve en otro momento y me sorprende siempre, como todo lo efímero. Eso es lo placentero. Hacer pequeñas alteraciones en mis hábitos –que son como un par de zapatos cómodos- me permite experimentar ese sentimiento de novedad y ver el mundo con ojos frescos. Lo mejor de todo es que estos cambios, por ser tan pequeños, están disponibles en cualquier momento, solo tengo que ir a buscarlos.

domingo, 27 de marzo de 2011

Sentirse en casa

Una siente que por fin se ha adaptado a su país de adopción cuando espera impaciente la primavera y los primeros rayos de sol. Y como nunca soportó mucho el calor, piensa que el clima es perfecto aunque el termómetro marque apenas 10° C. Una se siente de aquí cuando con el primer rayo de sol ya está soñando con días de campo o con leer en el parque.

Una se siente parte de esta cultura al cumplir con el ritual de quitar de los clósets la ropa de invierno y reemplazarla por la de entretiempo. La de verano la sacará más tarde, en junio.

Se siente una de acá cuando su círculo de amigos empieza a expandirse y de pronto tiene varias invitaciones a cenas, aperitivos o reuniones diversas. Cuando, al regresar de algún viaje a la ciudad en la que ahora vive, siente que vuelve a casa. Cuando empiezan a parecerle familiares las costumbres y los horarios de su nuevo país, y le parece lo más normal del mundo que los domingos las tiendas permanezcan cerradas.

Al cabo de varios años, una por fin se siente en casa.

viernes, 25 de marzo de 2011

L’Arbre à talents, café-galería

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La otra noche, al regresar a casa después de cenar fuera con una amiga, Dom, nuestra amiga y yo pasamos por una galería que aunque ya estaba cerrada a esa hora, llamó nuestra atención no solo por los cuadros expuestos, sino por lo que se leía en letras blancas sobre el vidrio del escaparate: “obras de arte desde 20.-hasta 5000.- CHF”(francos suizos).
Pasamos un largo rato contemplando las obras, que se podían ver difícilmente con la poca luz nocturna. Nos encantó un paisaje urbano que mostraba la plaza Bourg-de- Four de Ginebra. Me prometí volver lo antes posible para ver de cerca las obras. Hoy viernes en la mañana, volví a la galería. Al principio me sentí algo tímida, pues yo era la única visitante; pero en seguida me sentí a gusto. Pasé una hora viendo acuarelas, aguafuertes, serigrafías y reproducciones varias. El encargado del establecimiento (o quizá sea el dueño), un señor de unos cincuenta y tantos, muy amablemente me explicó el concepto de L’Arbre à talents (así se llama la galería): se trata de un proyecto que tiene por objetivo dar a conocer a artistas de la región de Ginebra , Lausana y alrededores; acercar el arte contemporáneo a gente que en general no visita galerías de arte y algo novedoso es que no solo se pueden comprar obras, sino también pueden alquilarse, según me explicaron. Se firma un contrato, y uno se lleva a su casa un cuadro por varios días, varios meses o por un año. Si le gusta y desea comprarlo, le restarán lo que ya pagó de alquiler.
La autora de la ilustración que nos había gustado tanto a Dom y a mí se llama Marion Jiranek. Es una artista visual suiza quien que ya soy admiradora después de haber visto su serie sobre Ginebra. Tal como se lee en el anuncio, los precios en L’Arbre à talents son muy asequibles, así es que pude darme el gusto de comprar una reproducción firmada por la autora (ver foto), sin arruinarme y por menos de lo que costaría une salida a cenar.
Además de galería, L’Arbre à talents también es un pequeño café. Me quedé un buen rato escribiendo en mi libreta tomando mi café a pequeños sorbos, rodeada por inspiradoras imágenes.

L’Arbre à talents Café Galerie
36 bd Carl-Vogt-1205 Genève




viernes, 11 de febrero de 2011

Adiós, letargo invernal

Cuando uno había empezado a creer que el invierno duraría para siempre, que seguiríamos teniendo eternamente mañanas grises y húmedas y viento muy frío; de pronto, el día es luminoso –aún frío, sí, pero luminoso- el cielo, de un azul intenso y límpido, como recién lavado. Salimos y la mañana huele a fresco, casi a nuevo. La naturaleza empieza a despertar de su siesta invernal, algunas hojas empiezan a brotar tímidamente de los árboles, que han permanecido desnudos durante meses. Poco a poco, nos desplazamos hacia la primavera y ganamos en luz diurna y en buen ánimo. El invierno va quedando atrás. Todavía no es primavera y aún habrá alguna mañana gris, pero ya los rostros en la calle se ven más risueños ante la promesa de más horas de sol, y nos sentimos llenos de vitalidad. Días como hoy me sintonizan con la mejor parte de mí misma y me transmiten la sensación palpable y física de que el mundo está lleno de posibilidades

miércoles, 12 de enero de 2011

De la importancia de la poesía

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Un día en diciembre, encontré un librito titulado Why poetry matters? (¿Por qué tiene importancia la poesía?). Me encantó desde que lo hojée en la librería; lo traje a casa y lo degusté. Luego lo regalé a una amiga. Traduzco un pasaje que me gustó especialmente.
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Para la mayoría de la gente, la poesía no tiene gran importancia. La mayoría de nosotros no escribimos ni leemos poesía. Vivimos en una cultura ruidosa, con televisores estridentes en nuestras salas de estar, con revistas y audífonos que descargan una cantidad impresionante de basura en la cabeza de millones de individuos en el metro y en las calles del planeta. Casi no contamos con espacios para reflexionar, con espacios en donde sea posible escuchar la sosegada y pequeña voz de la poesía.
Poesía. Como aquella que leemos pausadamente para nosotros mismos.
Durante casi 40 años, he comenzado cada día con un libro de poemas mientras tomo la primera taza de té del desayuno. Me parecería difícil de vivir un día tras otro sin estos poemas a los que vuelvo una y otra vez, pues la poesía solo puede releerse. El lenguaje poético, si se absorbe correctamente, se vuelve parte de nuestro propio vocabulario, de nuestra forma de andar por el mundo. La poesía es importante y sin ella solo podríamos vivir parcialmente.
Los patrones regulares de la poesía nos ayudan a organizar nuestros pensamientos y a recordar lo que da sentido a nuestra vida. La poesía ofrece una verdad simbólica que no es posible comprobar con métodos convencionales. La verdad poética es muy diferente de la verdad científica o filosófica. Al leer un poema, “sabemos” si significa algo o no. La verdad de un poema emerge de éste y resuena en nosotros mismos. El poema también es un laberinto. Viajamos a través de él, de principio a fin, desplazándonos por el espacio que abarca.
La poesía es importante porque da sustancia a nuestra vida y llega a conviertirse en algo más que la simple expresión de una experiencia. Es profunda y duradera de muchas maneras distintas. Pero sobre todo, la poesía nos permite vernos a nosotros mismos con frescura y profundidad. La poesía vuelve visible el mundo invisible.
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Why Poetry Matters?
Jay Parini
2008, Yale University Press.

lunes, 3 de enero de 2011

Metamorfosis

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No, no las de Ovidio ni la de Kafka, sino las que sufrimos todos cada día en el curso de nuestra vida. Me levanto, me miro al espejo el primer día del año y descubro con asombro que no soy la misma que fui hasta hace muy poco. Las primeras arrugas y las primeras canas han hecho su aparición y van cambiando mi fisonomía. El cambio también abarca mis gustos (disfruto más ahora la viola de gamba de Jordi Savall que una rola de Morrissey), mis convicciones y mi visión de la vida (que se ha vuelto más optimista con el paso del tiempo, o tal vez mis expectativas se han vuelto más realistas). Me pregunto si lo que me ha cambiado ha sido el tiempo, el haberme ido lejos de lo que era famiiar, o una mezcla de ambos.

A lo largo de nuestra vida somos una serie de personas diferentes. Recuerdo con afecto a la adolescente que fui, absorta en su mundo de libros y de música y aún ahora reconozco algo de ella en mí. Pienso en la joven viajera que empezó a descubrir el mundo en los años 90; pienso en sus ganas de “aprehender” todo, de conocer otras formas de vivir. La celebro cada vez que regreso a un lugar que ella vio por primera vez o cuando como algo que un día ella probó por primera vez. Pienso también en la maestra de francés que llegó a Suiza y tuvo que reaprender otras reglas y otras costumbres hasta que un día las consideró normales.

Cambiamos; cambiamos imperceptiblemente cada día. Pese que mi signo -capricornio- me hace renuente al cambio, compruebo cada vez más que los cambios son positivos y nos permiten evolucionar.

Hablando estos días con amigos cercanos, me he dado cuenta de que ellos también han cambiado, de que los animan otros sueños, de que persiguen otras metas. Algunos han cambiado radicalmente de forma de pensar. Solia creer que mis amigos seguían siendo aquellos que deje de ver hace años, y sin embargo, en todos se han operado metamorfosis. El desafío consiste –pienso- en seguir encontrando terreno en común pese a los cambios, en recordar quiénes fuimos sin temer a los cambios, que nos permitirán llegar a ser lo que aspiramos ser.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los últimos días del año

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Cómo disfruto estos días entre la Navidad y la Noche vieja. Terminó la agitación de los preparativos navideños. Todo está en calma. Nuestro ánimo sigue festivo, pero ya no salimos mucho ni tenemos compromisos. Afuera, nieva por momentos y luego la nieve va convirtiéndose en lluvia. El cielo está gris y hace frío. No dan ganas de salir a la calle; preferimos arrellanarnos en el sofá o en el sillón, cada uno con su lectura. Dom prepara té; ponemos un CD de jazz o de música de temporada (sobre todo Bach y Haendel este año) y volvemos a nuestro libro. Así pasamos la tarde, entre charla y lectura. Así transcurren estos últimos días del año: lentos, tranquilos, domésticos.

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martes, 28 de diciembre de 2010

Esta Navidad

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¿Cómo celebramos esta Navidad? Como ya se ha vuelto tradición, la celebramos anticipadamente en Estrasburgo, en casa de nuestros queridos amigos Jill y Jean-Marie. Pasamos unos días de animadas conversaciones en torno al árbol de Navidad tomando vinito caliente; visitas al mercado de Navidad; salidas a la ópera (La belle Helène, de Offenbach) y a un buen restaurante, en el que festejamos los cumpleaños de Dom y de Jean-Marie.

De vuelta en Ginebra, celebramos con Liz, nuestra amiga entrañable y con Mariana y Anilú, sus dos sobrinas, que llenaron la casa de alegría y entusuasmo. Fue una Navidad blanca (ha estado nevando desde el día 24); una Navidad de reencuentros, de gratos momentos, paseos, películas de temporada, té calientito al llegar a casa después de un día en el frío.

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En medio de la alegría, también añoramos mucho a nuestra querida tía Bety (Ticho), mi segunda mamá, que partió muy pronto dejándonos un vacío infinito. Ella adoraba esta temporada, y recordar con qué entusiasmo decoraba su casa, escogía sus regalos y esperaba con impaciencia que llegara diciembre nos ayudó a no estar tristes esta primera Navidad sin ella El día 24 en la mañana subimos en tren de cremallera al Rocher-de Naye, en los Alpes, a donde fuimos con ella. Ahí arriba, evocamos con amor y gran nostalgia aquel paseo que hicimos juntos hace apenas unos años.

Extrañamos mucho por supuesto a nuestros amigos más íntimos y a nuestra pequeña familia en México, sabiendo que estas fiestas serían difíciles para todos; el primer diciembre sin nuestra mamá Ticho, que ahora vive en el corazón de cada uno de nosotros.


jueves, 9 de diciembre de 2010

Café y amigas

Foto: Pexels.com

Hace mucho que no pasaba una mañana tomando café con una buena amiga y esta semana me sucedió dos veces. Casi había olvidado lo bien que hace compartir experiencias cotidianas con alguien que hemos ido conociendo poco a poco y que ya forma parte de nuestra vida. Una mañana entre semana; un acogedor café céntrico poco concurrido aún. Cafés, croissants, conversación, actualización de noticias, intercambio de puntos de vista. Pasamos un buen rato en el lugar, tan acogedor en un día frío. Salimos a la calle y caminamos todavía un rato juntas. Nos detenemos a ver los aparadores y las decoraciones navideñas. Qué sensación tan agradable de familiaridad y cercanía que por fin, después de siete años de vivir en esta ciudad, he encontrado con personas de horizontes y edades diferentes,con quienes comparto sueños, experiencias, una misma latitud y el mismo huso horario.