sábado, 24 de abril de 2010

Tu ausencia

saleve et arve

Hoy es un luminoso sábado de primavera. El sábado era el día en que acostumbrábamos hablar un largo rato por teléfono. Te contaba cómo me había ido la semana y me hablabas de la tuya. A veces, en el momento en que me contestabas, te ponía una canción de Sinatra o de Aznavour, lo que te hacía rememorar momentos felices. Nos reíamos mucho recordando anécdotas. Hablábamos también sobre tu juventud y en los últimos tiempos, te gustaba contarme sobre mi más temprana infancia; una edad de la que no tengo más recuerdos que los que tú me regalabas.

Hoy, meses después, me llegó de golpe el pensamiento de que nunca más volveremos a tener conversaciones sabatinas. La idea me tomó por sorpresa. Como si lo hubiera sabido sólo en teoría y ahora apenas me diera plena cuenta de ello. Me abatió una tristeza inesperada. Me quedé mirando un largo rato a través de la ventana la montaña, el río, las nubes. El mundo es maravilloso, pensé. Sin embargo, comprendí que todo lo que necesitaría compartir sobre él contigo se quedará guardado para siempre y que tu ausencia seguirá doliéndome aún por largo, largo tiempo.


jueves, 15 de abril de 2010

Millenium

Millenium 1 Millenium 2 Millenium 3

Hace mucho que un libro no nos apasionaba ni nos atrapaba literalmente a Dom y a mí como lo ha hecho Millenium últimamente. Nos hemos sumergido en esta obra monumental de Stieg Larsson, periodista y autor sueco fallecido a la edad de 50 años en 2004, (el mismo año de la publicación de Millenium en Suecia). Millenium es una trilogía cuyos volúmenes suman algo más de 2000 páginas. Es un retrato de la sociedad contemporánea de principios del siglo XXI; una "Comedia Humana", a la manera de la inmensa obra de Balzac en el siglo XIX. Además de los protagonistas, principales, en Millenium hay un gran número de personajes secundarios perfectamente delineados y verosímiles. Los temas presentes en la novela -periodismo, informática, economía, política, psiquiatría, entre muchos otros- constituyen una radiografía de la sociedad occidental actual. Estoy convencida de que dentro de varios siglos, este libro servirá como documento de referencia para entender los primeros años del presente milenio.

Millenium atrapa al lector desde las primeras páginas. En palabras de Mario Vargas Llosa (ver su artículo "Lisbeth Salander debe vivir"), Millenium nos devuelve el placer de las primeras lecturas de infancia y juventud; aquellas que nos mantenían despiertos hasta altas horas de la noche. Pese a la crudeza de los asuntos que aborda, Millenium es un libro esperanzador. No todo es sórdido ni está corrompido, nos transmite; hay también personas con principos éticos en todas las instancias de la sociedad. Es además un libro poblado de mujeres fuertes, inteligentes y decididas.

Fundamentalmente, Larsson creía que las bases de la democracia son la labor periodística ética y la impartición adecuada de la justicia. Para Larsson, estas instituciones nos protegen de los totalitarismos y son los guardianes de la democracia.

En filigrana, como telón de fondo de la intriga principal del libro, está la vida contemporanea en Suecia. El lector de Millenium recorre las calles de Estocolmo, sus cafés y sus tiendas; entra en los apartamentos de los protagonistas y los acompaña en su deambular urbano o por parajes alejados. Millenium aborda una profusión de temáticas. En algunas de ellas ahonda, en otras se detiene un poco y apenas esboza otras. Por esta razón, Millenium no puede resumirse; es una experiencia que debe vivirse. Uno “emerge” de la lectura de las 2000 paginas como de un maremágnum.

Steig Larsson fue, hasta su muerte en 2004, redactor en jefe de una revista en la que seguramente se inspiró para aquella que da título a Millenium. Era un periodista observador de la sociedad y preocupado por la xenofobia, la violencia hacia las mujeres, los abusos del poder, la corrupción financiera o las ideologías de extrema derecha, cuestiones que no dejó de denunciar a lo largo de su carrera. Era también un apasionado de la novela negra. Según he leído, había planeado que Millenium constara de diez tomos. Su prematura muerte nos dejó solo tres, que están ya destinados a convertirse en clásicos contemporaneos.


Millenium, Actes Sud (France) 2006, 2007 y 2008.

lunes, 12 de abril de 2010

Lejos del mundanal ruido

Acabamos de regresar de diez relajados días en la costa española, lejos de televisión, computadora, internet, teléfono y demás tecnología omnipresente en nuestra vida diaria. Además de una pausa para el descanso, estos día nos regalaron conversaciones, risas, caminatas, y nos permitieron volver a descubrir el encanto de la vida sencilla. Delicioso. Regresamos descansados y energetizados para retomar el ritmo de nuestras actividades cotidianas.

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sábado, 27 de marzo de 2010

Algo de lo que más disfruto


Me encanta salir a caminar, sobre todo ahora que empieza a hacer buen tiempo. Siempre llevo conmigo mi libreta de dibujo. Me gusta dejarme sorprender por los lugares, los objetos y la luz en diferentes momentos del día. Une pause Rue de Carouge a mediodía / Rue de Carouge (Geneva), at noon

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Aparador

chez l'italienAparador de una vinatería italiana / Italian wine shop window

Colomba

Colomba de Pascua, típico pan dulce italiano de esta temporada / Italian Easter brioche


sábado, 13 de marzo de 2010

Sábado



Al pasar hoy frente a una agencia de viajes vi este anuncio que me llenó de deseos de poder dejar obligaciones y compromisos aunque fuera por unos días para volar a mi añorada ciudad. Me quedé viendo el anuncio un buen rato mientras me preguntaba a dónde iría espontáneamente si estuviera hoy allá. Sin duda caminaría por Reforma, me adentraría en las calles de la Colonia Juárez –que alguna vez fue “mi” colonia- hasta llegar a Balderas. Pasaría un momento viendo libros y CD en los puestos de Balderas. Continuaría por la avenida Juárez hasta Bellas Artes y todo me parecería a la vez familiar e irreconocible, como si se tratara de un sueño.

Una repentina bocanada de viento helado me devolvió al momento presente y se llevó la nostalgia. Metí las manos en los bolsillos del abrigo y apuré el paso para llegar pronto al calor de casa.


sábado, 6 de marzo de 2010

Dibujos recientes

Saturday walk

Mañana fría de marzo: cielo azul, sol y un grado centígrado a orillas del Arve.

Cool March morning walk by the Arve river, Geneva.

Feb25_02 Vitrine Escaparates de Carouge, mi barrio.

Window shopping in Carouge, Geneva’s trendy neighborhood.

Red and Breakfast

Típico desayuno suizo: café, brioche, croissants y mermelada.

Typical Swiss breakfast with coffee, brioche, croissants and jam.



martes, 23 de febrero de 2010

Expresar la propia creatividad

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La otra tarde, Dom llegó a casa con un regalo para mí: una magnífica libreta que invita a llenarla de sueños y de proyectos. Me encantó, pues al abrirla, descubrí que sus hojas se prestan muy bien para dibujar con lápiz, rotulador e incluso con acuarelas. Además, cabe perfectamente en la mochila que llevo conmigo cuando salgo a dibujar. Ya no está haciendo tanto frío y hasta hay sol algunos días, lo que significa que la primavera no tardará mucho en llegar, y con ella, la oportunidad de pasar más tiempo fuera, llenando mi nueva libreta con lo que vaya descubriendo. Aunque mi técnica es básica e imperfecta (¡no aspiro a la perfección!), dibujar es para mí tan placentero como necesario. Como a todo el mundo −supongo−, expresarme creativamente me ayuda a encontrar el equilibrio en la vida cotidiana, a apresar el instante presente y aunque sea por momentos, a mirar el mundo con más atención.



martes, 16 de febrero de 2010

Estos días

que hacer

Y ahí está la vida; instándonos, urgiéndonos a la acción…


domingo, 14 de febrero de 2010

Soy del lugar en el que tengo amigos

Domingo, 3 de la tarde. Llaman a la puerta y es nuestra amiga Esther, una suiza alemana que conocemos desde hace poco pero de quien nos sentimos cercanos últimamente no solo porque vivimos en edificios contiguos. Como es día de san Valentín, pensó en nosotros –nos dice – y nos trae en un lindo paquete rojo, un par de macarons de chocolate en forma de corazón. El detalle nos conmueve por muchas razones: porque no es común aquí que alguien pase a casa de uno sin avisar, así que esta visita espontánea nos iluminó el día; también por lo gratificante que resulta saber que otros aprecian nuestra compañía y la buscan; por sentir que se van forjando vínculos con alguien que hace poco entró en nuestra vida y que empieza a formar parte de nuestras afinidades electivas, así como nosotros de las suyas. Siempre he tenido la impresión de que no podemos decir que pertenecemos a un lugar mientras no tengamos en él algún amigo. Desde hace ya un tiempo que por fin puedo decir que pertenezco a esta ciudad, pues aquí también viven personas a las que puedo llamar amigos.


domingo, 7 de febrero de 2010

Apuntes desde el tren

Nyon-Morges

Neuchatel

Dos apuntes hechos el viernes en la tarde desde la ventanilla del tren hacia Neuchâtel.

The view from the train en route to Neuchâtel last Friday afternoon.


martes, 2 de febrero de 2010

Rituales reconfortantes

ritualesreconf

Al comenzar un año nunca sabemos lo que los meses -o incluso los días- siguientes habrán de traernos. Durante estas semanas he dejado simplemente que los días pasaran. Es normal, me digo, cuando experimentamos una gran tristeza. El mes de enero fue un largo paréntesis del que salgo poco a poco. Quiero recuperar la alegría y el entusiasmo, así que he decidido que mi año comenzará de nuevo en febrero.

Esta mañana, la radio anunciaba que seguirían las bajas temperaturas. Sé que a algunas personas las deprime, pero a mí me gusta este cielo gris de invierno; un cielo bajo, que filtra la luz y la devuelve pálida, apenas perceptible. Desde mi ventana se ven las ventanas de los edificios de enfrente, todas con las luces eléctricas encendidas ya desde temprana hora; me hacen pensar en los cuadros de Edward Hopper. Tomamos café. Dom se va a trabajar. Yo ya he terminado los exámenes del semestre y tengo unos días de descanso.

Por la tarde me decidí a salir para disfrutar mi ritual de cada mes: pasarme un largo rato hojeando revistas y comprando algunas de mis preferidas: Philosophie, Books, Psychologies, Arts Magazine y Cahiers du Cinéma. Hay que decir que la selección va cambiando cada cierto tiempo, según nuestros intereses. Me pone de muy buen humor pasar horas –literalmente- hojeando publicaciones sobre cine, literatura, actualidad, etc. Me encanta pasar los dedos por las páginas que huelen a nuevo, recorrer el índice de la revista en busca del artículo de una sección particular. Salí de la librería muy contenta con mis adquisiciones. Ya en casa, preparé té y me lo serví en mi gran tazón; me arrellané en el sofá y me sumergí en la lectura. ¡Rituales como éste me hacen muy bien al ánimo!


sábado, 30 de enero de 2010

El espacio adopta la forma de nuestra mirada

el espacio

Estoy releyendo L’espace prend la forme de mon regard (El espacio adopta la forma de mi mirada), un libro que descubrí hace tiempo gracias a Dom. Es de uno de sus autores preferidos: Hubert Reeves (Montreal, 1932), célebre astrofísico y catedrático quebequés que además de científico, es un gran humanista. Su humanismo es patente en su forma de divulgar la ciencia. Lo he leído en francés; no sé si sus libros estarán traducidos al español, así que he traducido algunos algunos fragmentos del texto que me conmueven. Es un pequeño volumen de apenas 80 páginas; las reflexiones que contiene sobre nuestra vida inserta en la vida del planeta y en la del universo resultan sabias, profundas, y a la vez, asombrosamente sencillas. Es una lectura que me alienta mucho estos días.


El paso del tiempo

Al poner el dedo pulgar sobre la muñeca derecha, siento el latido de mi corazón. Durante un largo momento, me quedo escuchando este ritmo fiel e imperioso que me acompaña desde mi nacimiento y constituye la trama de mi existencia.

A través de la secuencia sin interrupción de los padres y los abuelos que me lo legaron, este latido bajo mi pulgar me conecta directamente con el pasado lejano de la vida terrestre y me inscribe en una historia que dura desde hace cientos de millones de años.

Me inscribo en este momento preciso de la historia del mundo. Durante algunos decenios, portaré la antorcha de la conciencia que existe gracias al latido de mi corazón. Como tantos otros antes, mi latido se extinguirá mientras que otros comenzarán su marcha. Es esa la vertiginosa y formidable aventura de la vida sobre la Tierra.

*

El simple hecho de existir nos asombra de la manera más absoluta. Evidencia tan engañosamente sencilla que casi se confunde con el misterio de lo que hay antes del nacimiento y después de la muerte.

Pensamos con toda naturalidad que nuestra vida se inscribe en un intervalo de tiempo, que se cifra en años del calendario, que se inserta en un siglo o entre dos. A pesar de que el calendario es una convención, creemos saber lo que es el tiempo. ¿Existe fuera de nuestros cerebros humanos? ¿sigue transcurriendo cuando ya no estamos aquí?

Más allá de la secuencia tan familiar de las cuatro estaciones, repetida varias veces a lo largo de nuestra vida, se extiende el ámbito completamente incognoscible en el que tantos de nuestros seres queridos ya han entrado.

Las personas mueren, pero la vida, a su manera, sigue su curso tranquilamente. No tendríamos que ver la muerte como una interrupción, sino como un relevo, como la imagen del corredor griego que transmitía la flama del fuego olímpico antes de desplomarse. Nuestra vida es corta pero nuestra especie está constituida para durar. Cada uno de nosotros constituye un eslabón de la cadena.


Hubert Reeves, L'espace prend la forme de mon regard Éditions du Seuil, 1999


martes, 26 de enero de 2010

Vamos pasando


Últimamente he estado pensando en cómo vamos pasando por la vida de otros y cómo los demás van pasando por la nuestra. Sucede a veces que seres que nos han sido muy cercanos no vuelven a aparecer en nuestro camino, mientras que sin duda, habrá otros que nos acompañarán siempre, en cada etapa; que evolucionarán con nosotros; que serán nuestros cómplices de vida y depositarios de nuestros secretos. Ellos serán los entrañables, el círculo íntimo.

Con otros nos habremos cruzado una sola vez, pero su recuerdo no nos abandonará nunca. Seres de quienes lo que echaremos de menos será lo que no compartimos, las muchas ocasiones que nunca fueron, lo que quedamos sin conocer, lo que nunca se dijo.

Existirán algunos cuantos que habremos conocido en algún momento y que solo volveremos a encontrar al cabo de mucho tiempo, cuando nos hayamos convertido ya en otras personas. Los recordaremos como pertenecientes a una época lejana –casi a otra vida- y un reencuentro con ellos será doblemente enriquecedor, pues estará hecho tanto de lo que alguna vez compartimos como de las posibilidades que nos abre el presente.

Algunos otros habrán partido muy pronto, pero mientras existamos formarán parte de nosotros mismos y de lo que somos y al cabo de una vida tal vez comprendamos lo que nos enseñaron y por qué tuvieron que irse cuando se fueron. Viviremos alternadamente momentos de profunda tristeza por su ausencia, cuando nada parecerá valer la pena, cuando lo que más duela sea lo que ya no compartiremos y el paso de los días, que nos alejen cada vez más de la ultima vez que estuvimos juntos; y momentos de inmensa gratitud por haberlos tenido en nuestra vida, momentos en los que sentiremos la obligación cósmica de ser felices, por ellos, por nosotros, puesto que hemos de seguir viviendo y formando parte del mundo hasta que, a nuestra vez, tengamos que despedirnos


miércoles, 20 de enero de 2010

Día de invierno

WinterRain

Leves copos de nieve

van convirtiéndose

en lluvia helada de ausencia


lunes, 4 de enero de 2010

Nieva otra vez


Amaneció nevando este lunes de regreso a las actividades normales. Dom me despertó en la mañana sonriendo y me dijo: “mira por la ventana”; fue mi primer regalo del día. La nieve nunca dejará de maravillarme, a pesar de que vivo aquí desde hace seis años, siempre me sorprenderá despertar una mañana, asomarme por la ventana y ver que mientras dormía, el mundo se transformó.

Aunque la nieve invita a quedarse casa, esta mañana pasé un par de horas en la biblioteca de la universidad. A mediodía, por el simple gusto de sentir los frescos copos de nieve cayéndome en el rostro -y porque es mi cumpleaños- me encontré con Dom en el parque; paseamos un rato y antes de regresar a casa entramos a una pastelería por un moelleux au chocolat para compartir más tarde con una buena amiga. Hubiera querido seguir paseando, pero con el frío es imposible permanecer mucho tiempo fuera. Ya estamos en casa y sigue nevando en la ciudad, en mi barrio, en mi cumpleaños.



viernes, 1 de enero de 2010

El primer día del año


Y ahora demos la bienvenida al Año Nuevo, colmado de cosas que nunca han sido - Rainer Maria Rilke


Un nuevo año, doce meses llenos de posibilidades y de comienzos. Un año que quisiera de creatividad y de renovación. Un año de armonía entre nuestros anhelos y el potencial para realizarlos. Un año nuevo, qué magnífica oportunidad para recuperar el entusiasmo y reconectarnos con nuestros sueños.



jueves, 31 de diciembre de 2009

Adiós, 2009

365Termina 2009. Aún no me acostumbraba del todo a este nuevo siglo y milenio cuando ya empieza una nueva década. 2010 suena a ciencia ficción. Y en cierta forma, lo es.

Desde hace unos días, de esta otra ciudad, desde este continente a miles de kilómetros del mío, me ha bastado abrir la computadora y dar algunos clics para que, al instante, aparecieran los rostros tan queridos de mi tía, mi prima y mis sobrinos. Qué invento prodigioso éste, que me devuelve la imagen como en ingravidez de mis seres queridos

Y la vida del otro lado de la pantalla aparece con un desfase pequeño de movimiento, y grande de contexto. Afuera, allá, brilla el sol y es pleno día: aquí, grandes nubarrones cubren el frío cielo de invierno y cae la noche. Allá, el autobús puede pasar en cualquier momento; acá, el tranvía circula según horarios establecidos y uno no puede decir “me dejó el tranvía” para justificar su retraso. Allá, uno dice libremente “te quiero” a la gente que quiere; aquí, uno se retiene por temor a que lo malinterpreten o a que lo juzguen demasiado sentimental. Allá, la diferencia de clases es enorme; aquí existe, pero se nota menos; allá, pocas personas se sientan solas en un café; aquí los cafés están llenos de solitarios.

Imposible transmitirles en unos minutos, ni siquiera en una hora completa, todo lo que guardo dentro; apenas encuentro las palabras. Estoy viviendo este momento aquí y allá; Internet nos trajo el don de la ubicuidad, quién lo hubiera creído. Esta noche, volveré a ver a mi tía, para quien poder vernos por una cámara resulta aún más increíble. Es una experiencia que no podría repetir a menudo; prefiero escribir; pues una parte de mí se queda allá con ellas, en la lejanía.

Despediré 2009 con cierta nostalgia –inherente a mi naturaleza de capricornio- por cada amigo que quisiera abrazar, pero con el ánimo tranquilo y agradecido por lo que viví este año y las lecciones que aprendí.

¡Que donde quiera que la celebren, con amigos o en familia, en casa o fuera, la última noche del año les sea muy grata y los haga felices!



jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

noel cadeaux Desde hace un tiempo, cada Navidad trato de eliminar todo lo que me parece una carga, una obligación inútil, y concentrarme en aquello que más disfruto, en lo que me hace verdaderamente feliz.

Dom está leyendo, mientras yo escribo este post y las maravillosas voces a capella de Anonymous Four (¡Siempre Anonymous Four estos días!) llenan el departamento. Tenemos velas encendidas, la cena cocinándose en el horno y nos tenemos el uno al otro; lo que es un tesoro.

Mis deseos de Navidad para ustedes: momentos de reflexión y paz, saberse parte de un “nosotros” –familia, amigos, pareja-, saber dar y saber recibir (que no siempre es tan sencillo como parece), y que esta noche disfruten plenamente los regalos, la comida y sobre todo, la compañía de sus seres queridos.

¡Feliz Navidad!


Anonymous Four- “On Yoolis Night: medieval carols & motets"



miércoles, 23 de diciembre de 2009

Mi mes de diciembre



Mi mes de diciembre ha sido mágico; varias personas que conocimos este año se han convertido en buenos amigos. ¡Adoro ese momento sutil en que un conocido se convierte en un amigo! La otra noche, pasamos una velada muy agradable con ellos; nos sorprendieron con su espíritu festivo y sus deseos de compartir. No hubo necesidad de pasar horas en la cocina preparando el platillo perfecto; quesos, pan, ensalada, buen vino y un delicioso mousse de frambuesa resultaron magníficos. Todo el mundo estuvo contento, lo sé porque se quedaron hasta la una de la mañana, cuando aquí la gente se despide generalmente antes de medianoche.

La magia de este mes también fue nuestra visita a Estrasburgo, y despertar uno de los días de la semana pasada y ver que estaba nevando. La primera nieve del invierno siempre me pone de muy buen humor.

Otra de las cosas mágicas de diciembre fue volver a encontrar a alguien muy importante en mi vida que creía haber perdido para siempre: mi antigua maestra de español y literatura. Gracias a la instantaneidad del correo electrónico, en apenas unos días, restablecimos la comunicación interrumpida durante largos años. ¡Magia pura!

Deseo que diciembre los sorprenda todavía con pequeñas y grandes alegrías; que lleguen agradables sorpresas, que los envuelva el afecto de los seres que más quieren en el mundo.



martes, 22 de diciembre de 2009

“Glosa de Navidad” de Marguerite Yourcenar

Hace años, leí este ensayo de la gran y erudita escritora belga Marguerite Yourcenar(1903-1987). El ensayo se intitula “Glosa de Navidad” y está incluido en el libro Le temps, ce grand sculpteur (editado en español bajo el título de “El tiempo, gran escultor”). Su lectura me conmovió mucho y me brindó explicaciones sobre la Navidad que ignoraba entonces. Como Yourcenar, no profeso ninguna religión; sin embargo, sí soy entusiasta de la Navidad, esa “fiesta de la comunidad humana”, como la define la autora, “la fiesta de la misma Tierra, que en su marcha rebasa esos momentos el punto del solsticio de invierno y nos arrastra a todos hacia la primavera”.

Glosa de Navidad - Marguerite Yourcenar

La época de las Navidades comercializadas ha llegado ya. Para casi todo el mundo –dejando aparte a los miserables, lo que nos da muchas excepciones- es un alto para el descanso, cálido e iluminado, en el período grisáceo del invierno. Para la mayoría de los que hoy celebran estos días, la gran fiesta cristiana se limita a dos ritos: comprar de manera más o menos compulsiva unos objetos útiles o no, y atracarse o atracar a las personas de su círculo más íntimo, en una inextricable mezcla de sentimientos donde entran a partes iguales el deseo de complacer, la ostentación y la necesidad de darse uno también un poco de buena vida. Y no olvidemos a los abetos siempre verdes cortados en el bosque –símbolos muy antiguos de la perennidad vegetal y que acaban por morir al calor de las calefacciones- ni a los teleféricos que sueltan a sus esquiadores sobre la nieve inviolada.

Yo no soy católica (salvo por nacimiento y tradición), ni protestante (salvo por algunas lecturas y por la influencia de algunos grandes ejemplos), ni siquiera cristiana en el sentido pleno del término, pero todo me lleva a celebrar esta fiesta tan rica en significaciones y también su cortejo de fiestas menores como el día de san Nicolás y la santa Lucía nórdicas, la Candelaria y la Fiesta de los Reyes Magos. Pero limitémonos a hablar de la Navidad, esa fiesta que es de todos. Lo que se celebra es un nacimiento, y un nacimiento como debieran ser todos, el de un niño esperado con amor y respeto, que lleva en su persona la esperanza del mundo. Se trata de gente pobre: una antigua balada francesa nos describe a María y a José buscando tímidamente por toda Belén una posada al alcance de su bolsillo, sin que nadie acepte alojarlos, ya que los posaderos prefieren a unos clientes más brillantes y más ricos, siendo finalmente insultados por uno de los que “aborrecen a los pobretones”. Es la fiesta de los hombres de buena voluntad –como decía una fórmula que no siempre encontramos ahora, desgraciadamente, en las versiones modernas de los Evangelios-, desde la sirvienta sordomuda de los cuentos de la Edad Media, que ayudó a María en el parto hasta José que calentó ante una escasa lumbre los pañales del recién nacido, y hasta los pastores embadurnados de grasa de oveja y a quienes Dios juzgó dignos de ser visitados por los ángeles. Es la fiesta de una raza a menudo a menudo despreciada y perseguida, puesto que el Recién Nacido del gran mito cristiano aparece en la tierra como un niño judío (empleo la palabra mito con respeto, como la emplean los etnólogos de nuestro tiempo, y como algo que significa las grandes verdades que nos superan y a las que necesitamos para vivir).

Es la fiesta de los animales que participan en el misterio sagrado de esa noche, maravilloso símbolo cuya importancia comprendieron algunos santos y sobre todo san Francisco, pero en el que han descuidado y descuidan inspirarse muchos cristianos corrientes. Es la fiesta de la comunidad humana, ya que es, o será dentro de unos días, la de los Tres Reyes cuya leyenda nos cuenta que uno de ellos era negro, alegorizando así todas las razas de la tierra que llevan al niño la variedad de sus dones. […] Es finalmente, la fiesta de la misma Tierra, que en su marcha rebasa esos momentos el punto del solsticio de invierno y nos arrastra a todos hacia la primavera. Y por esta razón, antes de que la Iglesia fijara esa fecha para el nacimiento de Cristo, era ya, en épocas remotas, la fiesta del Sol.

Parece que no es malo recordar esas cosas, que todo el mundo sabe y que tantos de nosotros olvidan.

1976.


Marguerite Yourcenar. Glosa de Navidad, en El Tiempo, gran escultor. Alfaguara Buenos Aires 1990, pg. 141